CUIDADOS DE ENFERMERÍA EN EL PACIENTE CON SONDA VESICAL PERMANENTE


1. Observar periódicamente la permeabilidad de la sonda.
2. Fijar el tubo de drenaje a la pierna del paciente calculando la movilidad de la misma para evitar tirones.
3. Lavar la sonda cuando sea preciso para mantenerla permeable, según técnica aséptica.
4. Indicar al enfermo que mantenga la bolsa del drenaje por debajo del nivel de la vejiga, para prevenir infecciones por reflujo.
5. Evitar desconexiones de la sonda innecesarias siempre que se puedan utilizar sistemas cerrados de drenaje.
6. Excepto que este contraindicado (pacientes con fallo renal o cardiaco) estimular el aporte de líquidos de dos a tres litros por día, para aumentar el flujo urinario y evitar el riesgo de infección.
7. Limpieza de la zona perineal exhaustivamente cada 12 horas.
8. Valorar los indicadores de infección urinaria (aumento de la temperatura, escalofríos, dolor en flanco suprapúbico, orina turbia o mal oliente, hematuria).
9. Valorar la aparición de infección uretral, comprobando que no hay secreción alrededor de la sonda, en caso de que ésta existiera, tomar una muestra para cultivo.
10. Cuando haya que pinzar la sonda, hacerlo siempre en el tubo de drenaje de la sonda, nunca en el catéter.
11. Los cambios de sonda vesical permanente están indicados cuando:
         a. La obstrucción de la sonda no se pueda permeabilizar.
         b. Por roturas de la misma.
         c. Cuando lo aconseje la duración máxima de la sonda.